Naturaleza Muerta
Manifiesto Post - Video
Videoarte,
género artístico que creció apartado del terreno de lo comercial como vehículo
alternativo de protesta utilizando por una minoría de jóvenes artistas. Para
llevar a cabo la pieza a presentar se realizaron una serie de exploraciones en
diversos campos de afección del sujeto a analizar, partiendo de lo general a lo
particular, del estudio de la mirada a su repercusión en el individuo y los
lenguajes que el cuerpo evoca. Tras indagar en terrenos de la imagen materia
podemos darnos cuenta de que el Videoarte, a pesar de tener ya medio siglo de
historia, continúa siendo un género marginado y poco conocido en comparación
con el resto de las vanguardias artísticas.
En general se entiende como Videoarte a “toda obra en la que total o parcialmente se utiliza la tecnología del video, bien sea en formato electromagnético o digital y cuya creación audiovisual presente una intencionalidad claramente artística. Entendido por intención artística, toda aquella que añada un contenido experimental extra a la creación audiovisual en sí, mediante la utilización de recursos técnicos, narrativos, estéticos y conceptuales, no meramente comunicativos o informativos” es por eso que no es difícil confundirse en su entendido de video como potencial generador de conocimientos y una simple herramienta ya que existen piezas performáticas que entran en el circuito del arte por la acción generada, sin embargo estas mismas piezas, al tratarse de algo efímero encuentran como material de preservación el video, cabe aclarar que esto no se convierte en automático en una pieza de Videoarte sino en registro.
Es justo la intención lo que lo convierte en una pieza en parte de éste género, desgraciadamente el arte es ambiguo por naturaleza y si un registro con la única intención de registrar gana popularidad creará humo en los principios del Videoarte al mezclarse conceptos.
Semblanza de la pieza y relación con el manifiesto
La
marca de siempre ya no es temor, vergüenza ni la gota que derrama el vaso.
No importa cuánto huyas de ella, la mirada es transgresora en cada momento, sin
importar si es estática o fugaz, el efecto es determinante, consigue ser el
motor de cualquier inquietud. En “Tragaluz” muestro los estragos de
una mente agobiada por una mirada devoradora, la reconstrucción y
replanteamiento de la misma, pero no a través de la ingenuidad o negación sino
de la asimilación. Una carta a mi yo del pasado que encuentra refugio en el
Videoarte, medio de exploración infinita que permite, al menos en esta obra,
separar la herida de la cicatriz, visibilizando la auténtica naturaleza que
todos llevamos dentro sin importar lo elusivo de la mancha.
Tragaluz
Hoja en Blanco
Dibujar es reconocer un espacio a partir de nuestros sentidos, tenemos la necesidad de reconstruir lo siguiente, cada trazo representa los lugares que la línea y el punto extienden para darle existencia al rastro, recurso que valida nuestra noción de realidad, al menos por un instante.
La mano es un instrumento de precisión prodigioso que parece tener su propio entendimiento, su voluntad y sus deseos. A menudo incluso parece ser tanto el origen como la expresión del placer y de la emoción. Los movimientos y los gestos de la mano son expresiones del carácter de la persona en la misma medida que lo son la cara y los rasgos corporales. Las manos también tienen sus características y rasgos únicos; tienen una personalidad propia, incluso revelan la ocupación y el oficio de alguien. Cada par de manos cuenta con huellas dactilares únicas que no cambian un ápice a partir del cuarto mes de gestación del individuo. Rilke decía: “Existe una historia de las manos, tienen realmente su propia cultura, su particular belleza, les otorgamos el derecho a tener una evolución propia, deseos, humores y amoríos propios”. El arte extiende la mano del hombre a través del espacio y tiempo.
Lo que busco retomar, a través de la fidelidad del gesto de la mano, es una sensación paralizante que experimento de manera frecuente, una etapa del sueño apenas presente al despertar, mis ojos se abren de repente pero mi cuerpo no responde, eso mezclado con el vacío de la realidad antes formulada se convierte en angustia, terror puro al gritar a todo pulmón sin emitir sonido alguno, un cuerpo casi de plomo, inerte, segundos que transcurren con la rapidez de una vida entera (hecho que también me resulta fascinante, nuestra noción tan volátil del tiempo, una mirada es tan crucial para el detenimiento de toda partícula, los recuerdos que atesoramos suspendidos en el mismo bucle, la canción que envuelve la atmósfera). Experiencia que a su vez asocio a la frialdad del quirófano en el que hace poco más de nueve años visité para una sorpresiva cirugía de apéndice.
Este estudio implica un reconocimiento personal mucho más amplio de lo que he explorado en producciones previas las cuales abarcan temáticas que aluden a la mirada transgresora, el comportamiento social y lo oculto de la memoria, todo lo anterior para desembocar en una imagen mucho más clara de la percepción del yo.
Los medios se han visto limitados debido a la situación actual, lo cual obliga a que el resultado mute. La virtualidad sitúa al arte en otro contexto mucho más inmediato lo cual busca masticar y casi digerir por nosotros la información. Es por eso que el medio que decido apropiar es el videoarte ya que lo encuentro bastamente explotable con un lenguaje flexible.






